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La vida es un continuo de oportunidades. Saber cuál es el momento perfecto para tomar el carril adecuado que marque un giro de 180 grados en nuestra situación laboral, no es nada sencillo. Analizar el contexto social y laboral y las posibilidades personales es vital para vislumbrar un futuro próspero.

Aunque, en numerosas ocasiones, nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Y construimos nuestras decisiones en base a prejuicios construidos a partir de mitos y falsa información, que no hacen sino menoscabar nuestro desarrollo profesional.

Es el caso de la profesión de programación. En muchas ocasiones, vemos al programador como alguien generalmente hombre, encerrado en una habitación pequeña, realizando tareas repetitivas y enormemente complejas. Y nada más lejos de la realidad.

Los antiguos alumnos toman la palabra

La escuela de programación Skylab Coders Academy y su profesorado quieren derribar esos mitos. Con hechos y, lo que es mejor, con resultados. Así lo demuestra el testimonio de varios de sus antiguos alumnos, que decidieron dar un giro completo a su vida profesional y dedicarse a la programación sin tener conocimientos y experiencia previos.

Gemma: antes fisio y ahora programadora

Skylab Coders fue reconocido el pasado mes de septiembre como mejor coding bootcamp 2021 del mundo en el ranking de SwitchUp, el sello de calidad más importante de este sector profesional. Y ello es debido a sus estándares de calidad y a su compromiso con el alumnado.

Los bootcamps de Skylab duran 11 semanas, se celebran presencialmente en Madrid, Barcelona y París y en ellos sus alumnos desarrollan las capacidades necesarias para convertirse en un programador profesional. Y, por si fuera poco, el 96% consigue un empleo en el sector.

“Antes era fisioterapeuta, había estudiado el grado en Fisioterapia, hecho un máster de fisioterapia cardiorrespiratoria y trabajaba en un centro de rehabilitación. Ahora soy desarrolladora frontend en una de las empresas líderes en firmas digitales empresariales, Signaturit”.

Así de tajante comienza su testimonio Gemma Sanz:

“Hacía tiempo que no estaba a gusto en mi trabajo. La profesión de fisioterapeuta es muy bonita. Ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas, pero no sólo son esguinces y huesos rotos. Hay muchos pacientes en estado crítico que luchan cada día por su vida. Ver cómo una persona se va apagando cada día más y por mucho que quieras no poder hacer nada es frustrante […] Había días que llegaba a casa muy frustrada. No sabía poner una barrera. Llegó el COVID y la cosa empeoró. No sólo por la mochila de carga psicológica, sino también por las condiciones de trabajo. Así que me pregunté si realmente era feliz y, si realmente no lo era, cómo podría serlo”.

Un clic en su cabeza la hizo cambiar de profesión. “Un amigo que es programador me introdujo este mundo y, por curiosidad, fui buscando información. Las cosas que descubrí cada vez me gustaban más: poder ayudar a la gente de forma diferente a como lo hacía, ofreciendo un producto, un programa, o algo que hubiera construido para ayudar en algunos aspectos de su vida. Sumándole que soy muy curiosa y persistente. Los ‘enigmas’ que me iba encontrando me enganchaban más y más a la programación”.

Pablo Rey: de carnicero a desarrollador de portales web

Curioso es también el caso de Pablo Rey, otro antiguo alumno del bootcamp de Skylab. Antes de dedicarse a la programación, era carnicero.

“Tenía varias carnicerías en Pontevedra. Siempre me ha gustado la programación y tuve mi primer ordenador, un MSX, a 12 años. Ahora soy desarrollador en el equipo de Advertising de Adevinta, que es la matriz de Infojobs, Fotocasa y otras webs. Mi equipo se dedica a hacer desarrollo en los portales de Adevinta sobre inserciones de publicidad. También nos encargamos del desarrollo de la parte del consentimiento de usuarios”.

La singular razón por la que Pablo decidió convertirse en programador sin experiencia fue la inestabilidad laboral.

“Fui autónomo y dueño de las carnicerías junto a mi padre durante 19 años. Estaba cansado de la inestabilidad de tener tu propio pequeño negocio. Por ello, estuve buscando algo que combinara varias cosas: trabajo asalariado y remoto”.

Tanto Gemma como Pablo decidieron invertir su tiempo y dinero en el bootcamp de Skylab. Habla la primera:

“Hice una búsqueda general de bootcamps y Skylab era uno de los que me podía permitir. Fui llamando a todos para saber más de cada uno: el temario, el día a día durante el bootcamp… El día que hablé con David Monreal, fundador de Skylab Coders Academy, lo tuve claro. Era la academia que se adaptaba justo a lo que necesitaba. Ofrecía proximidad al alumno y era un lugar donde aprender y darlo todo”.

Pablo se expresa en términos similares:

“Estuve investigando mis opciones para dedicarme a la programación y una era hacer FP durante dos años. En Galicia, la oferta formativa de FP pública es poca y, además, estaría muy atrás en las listas. Así que me empecé a interesar por estudios privados. Buscando en internet, descubrí los bootcamps […] Hablé con varios, e incluso hice una prueba de selección en uno de ellos aparte de Skylab. Aunque [los primeros] tenían más renombre, me gustó el ambiente de trabajo que había en Skylab y la visión laboral que tenía David”.

Ser programador requiere un cambio de mentalidad

José Cárcamo, jefe de cocina en un hotel de cuatro estrellas y ahora programador web por cuenta ajena, no dudó en preguntar todas sus dudas cuando hizo la entrevista de admisión con David Monreal:

“Estuve mirando el programa y las valoraciones de Skylab me llamaron la atención. Recuerdo hacer una larga llamada a David y preguntarle varias veces lo mismo: ‘¿Pero seguro que sin la menor experiencia en programación puedo hacerlo?’. ‘¿Aprenderé lo suficiente como para dedicarme a ello?’. ‘¿Alguna empresa querrá contratarme después de sólo 11 semanas de formación?”.

Y prosigue: “Las respuestas de David fueron muy sinceras y no me dio la impresión de que estuviera intentando venderme un producto. Él es el primero que vive Skylab como una experiencia y que aboga por la formación de sus alumnos. Tras una breve preparación con material que te facilitan y pasar un par de pruebas técnicas, pude matricularme”.

El proceso de enseñanza del bootcamp de Skylab es exigente. Requiere de un cambio de mentalidad. Así lo cuenta José Rodríguez, antiguo mánager de una cadena de pizzerías y, ahora, frontend developer.

“La comunidad que tiene Skylab es sensacional. El programa de enseñanza es completo y exigente. Durante 11 semanas, nos exigimos mucho para alcanzar el objetivo. El camino es muy duro porque hay un proceso de cambio en la mente para absorber un conocimiento complicado de comprender en muy poco tiempo. Y aquí la comunidad Skylab juega un papel muy importante. El staff está atento a las necesidades de todos durante el bootcamp. Hay mucho apoyo emocional y técnico. Se crea una familia, se establecen lazos con otros estudiantes de promociones distintas y nos ayudamos y compartimos todo lo que necesitamos”.

“Estando en el bootcamp haces mucha piña”, añade Gemma. “Skylab une, y no sólo [pasa] con los alumnos de la promoción. Durante estos meses, sufres mucho, lo das todo, dejas tres meses una parte de tu vida. Hay días que llegas allí a las ocho de la mañana y sales a las ocho de la tarde. Skylab es, en definitiva, un lugar de conexión, de oportunidad, y de cambio”.

Gemma profundiza acerca del bootcamp: “Trabajamos al principio aprendiendo JavaScript, HTML y CSS, y luego vamos avanzando en librerías o frameworks como React, intentando hacer las cosas al principio desde cero para entender la lógica de otras librerías o funciones. En el bootcamp trabajamos con buenas bases como los principios SOLID, un buen conocimiento de testing y una buena base arquitectónica para organizar tu aplicación. En resumen, allí aprendes a hacer bien las cosas desde cero. No a hacer por hacer sin saber qué pasa detrás. Viniendo de un entorno ajeno al sector, en Skylab te explican la forma, aplicando una metodología ágil para facilitar la incorporación y buena adaptación laborales”.

El futuro laboral de un programador

A este punto queríamos llegar. ¿Qué pasa con el futuro laboral del programador?

“La experiencia es un punto clave aquí”, apunta Gemma. “Creo que se piden menos programadores que hace dos años y más experiencia. Se buscan perfiles más seniors. Pero la experiencia la puedes coger tú sin estar trabajando. Diría que lo más difícil es entrar. Una vez ya estás dentro, es distinto”.

La historia de José Cárcamo da esperanzas:

“Para plasmar un poco mi situación, en septiembre de 2020 decidí estudiar programación. Hice el bootcamp de Skylab Coders de enero a marzo de 2021 y a las dos semanas de acabar ya estaba realizando entrevistas y pruebas técnicas. A finales de abril ya tuve mis primeras ofertas, una de ellas en la empresa en la que trabajo actualmente. Es decir, ocho meses desde tomar la decisión de empezar a estudiar programación y acabar ejerciendo de ello”.

Pero el camino hacia la programación es duro y, como veíamos antes, requiere de un cambio de mentalidad total para poder absorber de manera adecuada los conocimientos necesarios. Además, debido a la pandemia, muchas empresas solicitan profesionales con experiencia que puedan resolver su trabajo sin apenas supervisión.

Pablo, el carnicero gallego, tiene un mensaje que compartir:

Si no has programado nunca y piensas que te gustaría entrar en este mundo laboral, mi recomendación es que empieces a programar de forma constante. Programar no es difícil, pero necesitarás práctica y una cierta mentalidad de ‘buscar la solución a un problema’. Una vez veas que te gusta la programación de verdad, el bootcamp es la solución ideal para entrar rápidamente en el mercado de trabajo”.

Y Gemma concluye con otro consejo muy valioso: “No dejes de persistir. Lo más importante no es hacer grandes cosas, sino tener en cuenta que las pequeñas son igual de importantes. Y, sobre todo, hay que tener constancia”.

Según el testimonio de cuatro exalumnos, el bootcamp de Skylab Coders Academy ofrece el cambio de mentalidad necesario para entrever otro futuro laboral. Y sin experiencia. Por supuesto, no será un camino fácil. Pero si se da el primer paso, tendremos mucho ganado. ¿Y tú? ¿Acaso alguna vez has soñado con ser programador?

Fotos | Skylab Coders Academy, SwitchUp